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El día que mi aneurisma reventó gracias a Muse

4 de Diciembre de 2009 388 visitas 9 comentarios Escrito por Holly Golightly

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Supongo que habréis visto Encuentros en la tercera fase. Si no la habéis visto es vuestro momento de verla, porque si no no entenderéis cómo se sintieron las 15.000 personas que poblaron el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. El setlist sobra, es el mismo de Barcelona, “lo que importa son las impresiones”, me dice el Rey Sombra.

Atrincherados tras un vaso de cerveza, demasiado caro pero definitivamente imprescindible para soportar el calor que iba a emanar la gente y como merecida compensación a las horas de espera bajo el influjo de los diabólicos villancicos de Cortilandia, desgraciadamente instalado en la plaza donde las almas puras que íbamos al concierto chupábamos frío (para los que no sean de Madrid: Cortilandia es un montaje navideño del Corte Inglés donde unos duendes enormes de cartón-piedra amenazan, con sus diabólicas miradas, a los niños que pasan en un trenecito mientras pingüinos masoquistas se clavan las cuchillas de los patines en el culo). Puritito espíritu navideño. Así que alcohol en mano esperamos la llegada de los extraterrestres.

Tres edificios de 25 metros de altura, según el periodista de El País (que fue a medirlos a mano por la mañana), esperaban en la sombra del escenario, observándonos. Y salieron los teloneros, esa especie odiada por los espectadores, esos que sólo salen para entretener (mis disculpas a las madres de los teloneros) o para amargar. Biffy Clyro, escoceses guitarreros taladrantes con melodías adolescentes intercaladas, demasiado homogéneos para mi gusto pero repito que es mi humilde opinión. Lo sentimos mucho por los fans, pero, como suele ocurrir, nadie les hizo demasiado caso. La mayor parte de los presentes nos devanábamos los sesos por entender qué eran esos edificios a la vez que nos planteábamos si sería buena idea seguir bebiendo cerveza con el consiguiente deseo de micción que nos aparta de nuestro preciado sitio conseguido con el sudor de nuestra frente. Aunque allí había quien se sabía no sólo el setlist y la explicación artística de los edificios, sino la marca de calzoncillos que iba a utilizar Matthew y se empeñaba en comentarlo en alto para jodernos la sorpresa al resto. La conocida especie te-lo-digo-yo-que-lo-he-visto-en-internet-porque-en-Barcelona-era-lo-mismo , toca pelotas.

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Y llegó el mejor momento de los teloneros, que es cuando dicen que es la última canción. Y las luces se encendieron. Y al volver a apagarse, un rato que se nos hizo largo a todos, la gente empezó a chillar. Y descubrimos, todos menos el listillo que no se sorprendió, lo que eran los edificios. Eran enormes pantallas de LEDs que simulaban rascacielos marcianos por donde empezaron a subir siluetas en blanco, una detrás de otra. Una verdadera preciosidad digna del MoMA, del Reina Sofía, del MACBA. Al final del concierto todos coincidían en que el diseñador de los gráficos de las pantallas debía ser un genio visionario. Cuanto más subían las figuras más locos nos volvíamos todos. Y de repente cayeron unas telas que recubrían los edificios y como súper héroes, cada uno en su edificio, cada uno con su arma para matar humanos, aparecieron ellos. Elevados, como deidades. Lo de elevarse se agradece mucho, sobre todo lo agradecemos los que medimos menos de un metro sesenta.

Y empezó Uprising, y justo ahí se me reventó el aneurisma cerebral. Y entre la cerveza bebida y no excretada, el calor, los LEDs, los lásers y el sonido claro y destructor de tímpanos tuvimos que hacer un esfuerzo todos los allí presentes para no hacernos pis de la emoción.

Y de golpe y porrazo parecía que nos habían contratado como coro de Muse (inglés macarrónico aunque muchos de allí tuvieran el First) y más de uno ofreció a Matthew Bellamy su laringe para unos cuantos días. Y hubo quien se quejó a posteriori de la supuesta frialdad de los inglesitos, pero ¿qué mayor conexión con el público pudo haber? Si todos cantábamos, si los de la última fila saltaban como si estuvieran en la primera… Ellos hicieron lo que tenían que hacer, tocar brutalmente bien y hacerse los héroes del rock. No creo que fuese procedente ponerse a comentar lo ricas que están las porras en Madrid dentro de un edificio de LEDs de 25 metros, vestidos con pantalones de cuero y con guitarras de purpurina con pantallitas que hacen formas alucinógenas. Ni tampoco procedía el típico cumplido de: “cuán maravilloso público sois“, porque eso ya lo sabíamos los que estábamos saltando. Éramos un público cojonudo, y ellos también eran cojonudos aunque no los conociésemos. Hubo feeling, nos hicimos coleguitas y nos enamoraron a todos: a los maromos que no pueden pegar los brazos al cuerpo por exceso de gimnasio con camisetas petadas de Muse, a las chicas modernitas vestidas del Mercado de Fuencarral que miraban raro a los maromos demasiado altos para su gusto y con la espalda tan ancha que les impedía ver nada, a los gafapastas, a los viejunos, a los melenudos… hasta a los Mochilaman (especie llegada de un mundo mejor que reparte cerveza entre el público). Fallaban un poquito las letras del último disco, pero esperemos que nos perdonen, no hemos tenido mucho tiempo para repasarlas. En el siguiente concierto aprobaremos. Dicen que duró algo más de hora y media, la verdad se hizo corto. Y como dicen las abuelas: Todo lo bueno se acaba. Y se acabó.

El veredicto del concierto es: no son humanos, son extraterrestres, extraterrestres que hacen cosas hermosas, como los de Encuentros en la Tercera Fase. De los que hacen que la gente se emocione. No sé qué desayunan pero lo quiero. Y no creeré a nadie que me diga que su concierto fue mejor que el mío, porque aunque fui pensando en que era difícil de superar el conciertazo que dieron en el mismo lugar en el mismo mes pero en 2007 cambié de parecer. El montaje, el estilito, el no fallar ni una nota, el cantar como los ángeles. Y no tardé mucho en convencerme, al minuto ya pensaba que ese concierto iba a pasar a los anales de la música o incluso de la Historia, que cambiarían la estatua de Hachiko de Shibuya por la de Matthew Bellamy, que harían el 28 de noviembre fiesta…

Una pena, los maromos machacados del gimnasio tendrán que esperar unos años para sacar de nuevo su parte sensiblera y volver a cantar eso de: This is the last time I’ll abandon you… mientras tanto cerveza y música para todos.

Y como último detalle hilarante, para fans caústicos, he de añadir una anécdota. Empiezan a tocar Supermassive Black Hole y escucho a mi espalda: - Tia, es la canción de Crepúsculo, ¡me encanta!

Me comentaron que otro grupo de chicas adolescentes se quejaban en el baño porque no habían tocado I Belong to You, que se escucha en la nueva aventurita del vampiro descafeinado. Ver para creer. Pagar 40€ e irte a un concierto sólo porque la canción sale en una peli con un tío-super-guapo-osea-porfavor. ¿Fue un error el dejarles introducir esa canción en la película o es la maniobra comercial definitiva? Se admiten apuestas.

Fotos: Cortesía de Lord Dan

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9 comentarios »

  • Elputoclon ha dicho:

    Aplatanada me has dejado con tu dominio de la prosa. Qué decir despues de esta crónica vehemente, salvo “aumento de sueldo ya”, o también “verde de envidia malsana me tienes”. Aplausos.

  • amisu ha dicho:

    Buffffffff…e solo vou a decir bufff…Eu estiven en Lisboa e si, tamén foi exactamente igual, e si, tamen habia o tipico tocapelotas, pero eso non conseguiu derrotar á miña ilusión :) )))). Q conciertazo!!! E tamén debo decir que si, ahora mismo o último cd non me parece cutre, e debo reconocer (esto dame máis vergonza) que me encanta undisclosed desires…
    Creo que eu tamén din un conciertazo!!! Ainda que as do lado gañáronme, menudos meneos de pelo la virgen…

  • amisu ha dicho:

    Unha ultima cousa xDD. Debo decir que, como cateta que son, dixen “bua, como se parece este grupo a biffy clyro…asi flipadillos, con pantalon petado e sin camiseta…” Quén me iba a decir que eran eles…ai dios, non os soporto…e xa os vin duas veces, por queeeeeeeeee?

  • Holly Golightly (author) ha dicho:

    He de reconocer Amisu que a mí también me encanta Undisclosed Desires…pero parece que está mal visto. Así que para que no se note digo: ¡Mira que soy hortera!
    Y debo serlo. Pero me pone.
    Biffy Clyro son demasiantes como teloneros. Pero les daré una oportunidad, en algún momento de mi vida.

    Mira puto clon, a mí porque te cambies tu nombre gafapasta: Lafilleaupont… no me cuela. Gracias, te daré parte de mi sueldo. A ver cuando me pasan los dólares. ;)

  • Lafilleaupont ha dicho:

    Mi nombre gafapasta vine de antiguo… puse elputoclon por deferencia hacia tu persona… pero que sepas que me parece muy mal que prefieras ser Holly Golighty antes que ser su gato. Impaciente espero mi comisión.

  • Nacho Vidal ha dicho:

    al minuto ya pensaba que ese concierto iba a pasar a los anales de la música

    jeje, ha dicho anales!

    Cómo te metes con los pobres teloneros, no? Seguro que Muse teloneó en alguna ocasión!

  • gabihey ha dicho:

    no, según el 20 minutos
    “muse teloneará a u2″

    y se quedan tan anchos

  • Alicia con Berenjenas (author) ha dicho:

    What??????

  • Javimetal ha dicho:

    @Nacho Vidal: jajajaja

    @Gabihey: Muse ha teloneado la primera tanda de conciertos de esta gira de U2 en los Estados Unidos (¿de Eurasia?). Seamos un poquito jerárquicos y respetemos a U2 (por mucho que su último disco sea totalmente prescindible, salvándose únicamente ‘breathe’).

    Y para que todos nos riamos un poquito de Muse: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/27/rockandblog/1259290471.html

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